Zoraida Ceballos: La tarde y el cielo azul fueron testigos del legado de Néstor Zavarce

“La tarde gris y el cielo azul fueron testigos, del beso frágil que te di en el morichal; fue Taiguaiguay, laguna azul que contemplaba , aquella escena de ternura y felicidad”, así comienza una inmortal tonada lírica nombrada “Tarde gris” vociferada e interpretada por Néstor Zavarce, cuya carrera artística se inició a los 13 años cuando participó en una audición para la película venezolana titulada como “La balandra Isabel llegó esta tarde” (1950) del director argentino Carlos Hugo Christensen, producida por Bolívar Films.

Esa película lo dio a conocer mundialmente llegando a ser catalogado como “niño prodigio del cine venezolano” al destacarse junto a reconocidas figuras como los actores Arturo de Córdova, Virginia Luque, Tomás Henríquez, Juana Sujo y Juan Corona. Gracias a su actuación, fue contratado nuevamente por Bolívar Films para protagonizar la película Amanecer a la Vida (1950) junto a la actriz mexicana Susana Guízar.

Zavarce siempre aspiró a más, no se detuvo para cantarle solamente al lago ubicado en Aragua cuya principal característica era contar con una forma de abanico, que cuando los autos pasaban por la carretera, se podía disfrutar de un hermoso paisaje pues la laguna se convierte en un espejo dependiendo del reflejo de los rayos del sol o la luz de la luna.

El artista, entonó una legendaria composición que tiene la particularidad de detener el tiempo, interrumpir la fiesta y parar los corazones poco minutos antes de terminar un año   “faltan 5 pa´ las 12”, convirtiéndose este en un himno de la navidad por excelencia para todos los latinoamericanos.

En una entrevista con la cadena radial colombiana RCN en 2009, este afamado cantante y actor afirmó que la canción sin ser un villancico propiamente dicho, reúne todos los elementos que identifican a la navidad. Su explicación era elemental: La canción refleja la fe en “las campanas de la iglesia están sonando”; la solidaridad está en “los abrazos que se confunden sin cesar”, y el amor se expresa en “una linda viejecita que me espera en las noches de una eterna”.

Reiteró durante su diálogo radial desde Caracas que el canto popular realizado en 1965 se podía considerar como un auténtico himno decembrino porque su sencillo mensaje permite que las familias se congreguen al terminar la festividad para despedir un año y recibir otro. Sin falsas modestias, enfatizaba que “no hay otra canción en Latinoamérica y tal vez en el mundo que resuma en pocas palabras y en forma tan contundente el espíritu navideño”.

Es importante destacar que esta canción fue compuesta por Oswaldo Oropeza y fue incluida como una obra más en El gallo pelón, un conjunto de diez canciones, pero para sorpresa del autor, el cantante y la disquera el tema arrasó en popularidad en toda Venezuela y muy pronto superó las millonarias ventas del Pájaro Chogüí, una hermosa canción paraguaya cantada por el mismo Zavarce.

A partir de entonces, la copla dejó de ser venezolana para convertirse en “patrimonio sentimental de todo el mundo”, porque sin que fuera necesario convenios o acuerdos culturales, se empezó a escuchar en Colombia, Panamá, México, Costa Rica, Ecuador, Perú, Paraguay, Argentina, Uruguay, Bolivia, Chile y otros países.