La danza es el arte donde se utilizan los movimientos del cuerpo acompañados del ritmo de la música para guiar cada paso que se desee expresar.
Al hablar de danza contemporánea, nos referimos a un género alternativo y diferenciado del ballet o danza clásica, que surge como una necesidad de expresarse más libremente con el cuerpo. Esta, es una clase de danza en donde el bailarín busca transmitir una idea, un sentimiento o una emoción, al igual que el baile clásico, pero mezclado con los movimientos corporales más propios.

En este sentido, se entiende que la danza contemporánea busca constantemente la especialidad e innovación tanto en la forma de los movimientos, como en las historias que se quiera contar en su estilo de música o en la distribución en el espacio. La característica principal es el eclecticismo, además de que cada autor tiene su estilo individual.
La historia de la danza contemporánea surge desde la segunda mitad del Siglo XX, evolucionando y transformándose con el paso del siglo XXI. Hablamos de esta expresión artística concretamente desde los años 60, pero estas seis décadas han dado cabida a multitud de estilos, técnicas y disciplinas.
Para entender un poco este género que ha revolucionado la manera de transmitir ideas, sentimientos y emociones con el baile, tenemos que remontarnos a los Estados Unidos de finales del siglo XIX. Allí, de la mano de Isadora Duncan, surge la danza libre donde se rechazan las formas clásicas del ballet y se buscan movimientos naturales y sencillos como la improvisación y el contacto con la naturaleza.
Gracias a Duncan y Loie Fuller se impulsa el desarrollo de la danza moderna y se funda la primera escuela nacional bajo el nombre de la “Denishawn School”, cuya dirección artística corre a cargo de Ruth Saint Denis. De allí surge una nueva generación de bailarines, que cambiarán para siempre el rumbo de la historia de la danza, entre ellos, destacan Martha Graham y Doris Humphrey, quienes sentaron las bases de lo que hoy consideramos que es danza contemporánea.

Graham y Humphrey buscaban un lenguaje nuevo acorde a todos los cambios sociales, políticos, e históricos que exigían el momento tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Finalmente, ambas coincidieron en que las técnicas del ballet no les ayudaban a expresar las formas nuevas que querían desarrollar y fue lo que dio vida a este género.
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